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Esperame en casa

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  Mi novio está por llegar del trabajo. Y quiere que su muñequita lo espere con muchas ganas... Me enamoré de Dimitri con veinte años. Me sedujo desde el primer momento su mirada firme de ojos azules, sus anchas espaldas y sus brazos fuertes. Pero fue cuando nos conocimos más que caí rendida a sus pies.  Tiene esa forma de cogerme con fuerza de hombre mayor, de darme las órdenes más atrevidas y de hacerme obedecer sólo con su voz grave que me pone de rodillas. Con él, mi sumisión es total.  El viernes por la mañana comenzó caliente. Me despertó la aspereza de sus manos sobre mi cuerpo. No terminaba de abrir los ojos cuando me tomó por el cuello y se inclinó sobre mí, restregando su verga dura y caliente sobre mis labios.  - Buenos días Nina - me dijo al oído. - Hora de empezar a mamar.  Me penetró por la boca hasta hacerme atragantar, descargando su erección matutina en mi garganta.  Una gota se deslizó por la comisura de mis labios, la recogió con un dedo ...

Mi primer trabajo de oficina

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Harta de trabajar de camarera, decido postularme para un puesto muy peculiar: animadora de personal masculino "Importante empresa del sector financiero requiere señorita joven con excelente presencia para cumplir tareas de animación y motivación del personal masculino. Enviar CV con fotos de cuerpo entero." - Hola, habla Nina.  - Buenos días Nina, recibimos tu candidatura para el puesto de animadora de personal y nos interesó tu perfil, quisiéramos concertar una entrevista personal.  Llegué por primera vez a este edificio imponente con una mezcla de curiosidad y excitación en partes iguales. Mi lado de niña traviesa sabía que estaba por dar un paso muy importante y para nada profesional. Hasta mis 25 años sólo había conseguido trabajos de camarera, mal pagados, con horarios imposibles, cero satisfacción. Por un poco más de dinero y un horario decente, estaba dispuesta a dar lo mejor de mí.  Me recibió Lola, de Recursos Humanos, y para mi sorpresa me llevó a una especie de...

Cita con el dentista

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Llevo seis años sin volver al pueblo donde crecí. Todo se siente distinto, me siento extranjera en mi propia casa. Y desde el momento en que bajé del avión y sentí el aire tibio de Buenos Aires, se me encendió el apetito como nunca.  Como siempre intento cuidar muy bien mi boca, paso a visitar a mi dentista de toda la vida, Francisco. Ese señor cuarentón de voz suave y manos fuertes que jugaba a tironearme del pelo cuando era pequeña.  Abrió la puerta del consultorio y se le desorbitaron los ojos. "Cómo creciste, nena" - me dijo mientras me daba un abrazo demasiado apretado. Aspiré aquel perfume que llevaba guardado en mis recuerdos de adolescente, y me sentí de nuevo esa niña traviesa y consentida.  "Recostate que te miro esa boquita" - me dijo, socarrón, y decidí que finalmente había llegado el momento de jugar su juego. Bajé la mirada y asentí, obediente. Me acomodé en la camilla y lo miré divertida.  Procedió con la limpieza y me empeñé en rozarle los dedos con ...

Baila para mí

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  Sábado por la noche. Dimitri me dijo que preparó una noche especial para los dos.  Llevo poco tiempo en Barcelona, extraño mucho salir a bailar con mis amigas, y él lo sabe. Me está costando un poco adaptarme a esta ciudad, que él conoce como si hubiera nacido acá. La idea de salir a tomar y bailar me enloquece, mi vida se ha convertido en poco más que esperarlo cuando sale del trabajo. De buena gana voy a ducharme, dijo que quiere que me ponga bonita y sé muy bien lo que eso significa. Me espera fuera de la ducha y me agarra fuerte del pelo para darme un beso. Hoy te quiero con el perfume ese que me gusta – dice con voz firme y ese acento ruso que me pone la piel de gallina. Sobre la cama me espera mi outfit elegido para la velada. El corazón me da un salto y me pregunto dónde me estará llevando. Obediente, me calzo la tanguita abierta y las medias hasta los muslos. Él me mira impasible, serio, atento a cada detalle. Me doy cuenta de que puso mi música preferida cuando se m...