Esperame en casa
Mi novio está por llegar del trabajo. Y quiere que su muñequita lo espere con muchas ganas... Me enamoré de Dimitri con veinte años. Me sedujo desde el primer momento su mirada firme de ojos azules, sus anchas espaldas y sus brazos fuertes. Pero fue cuando nos conocimos más que caí rendida a sus pies. Tiene esa forma de cogerme con fuerza de hombre mayor, de darme las órdenes más atrevidas y de hacerme obedecer sólo con su voz grave que me pone de rodillas. Con él, mi sumisión es total. El viernes por la mañana comenzó caliente. Me despertó la aspereza de sus manos sobre mi cuerpo. No terminaba de abrir los ojos cuando me tomó por el cuello y se inclinó sobre mí, restregando su verga dura y caliente sobre mis labios. - Buenos días Nina - me dijo al oído. - Hora de empezar a mamar. Me penetró por la boca hasta hacerme atragantar, descargando su erección matutina en mi garganta. Una gota se deslizó por la comisura de mis labios, la recogió con un dedo ...